Despacho del Ministro de Mágia.

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Re: Despacho del Ministro de Mágia.

Mensaje  Alec W. Henley el Lun Abr 04, 2011 5:54 pm

El eco de mis silbidos retumbaba por los pasillos del ministerio, rebotando en las frías paredes de mármol y devolviendome la musiquilla que yo mismo tarareaba.
Llegué a la puerta del despacho de mi padre, y pasé la mano por el pomo de la puerta, sin pararme a llamar primero.
Abrí de un tirón y entré con una sonrisa ladeada, notando el olor a menta característico de mi padre.
-Papá, necesito que me hagas un favorcillo...- Pedí, mientras cerraba la puerta a mis espaldas. Pero pronto dejé de hablar, pues me encontré allí dentro con alguien que no era quien yo buscaba.

Mi primera intención fue disculparme y salir de allí, pues suponía que aquel sería algún alto cargo del ministerio con quien estaría reunido, pero al notar que mi padre no estaba allí, y que aquel tío rondaba básicamente mi edad, decidí quedarme.
Rodeé la mesa y me senté en la silla del ministro, sin saludar siquiera.
-¿Quién eres?- pregunté con tranquilidad, mirando a aquel individuo por encima del hombro.

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Re: Despacho del Ministro de Mágia.

Mensaje  Tyrion L. Dingwall el Lun Abr 04, 2011 6:22 pm

Tamborileé los dedos en el reposa brazos del sillón mientras miraba la decoración del despacho.
Sin duda, un hombre elegante el señor Henley.
Entonces un ruido me hizo incorporarme en mi asiento, mirando hacia atrás, hacia la puerta, y viendo como Alec William Henley cerraba la puerta del despacho de su padre. Al verme, paro su habla y simplemente con esa actitud con la que yo perfectamente le recordaba, caminó alrededor de la mesa sentandose señoritingamente en el asiento de su padre y mirandome de aquella forma ciertamente despectiva.
Yo simplemente sonreí de lado.
- ¿Ya no recuerdas a un viejo amigo, Henley? No hace tanto tiempo que fuimos quinceañeros -comenté tranquilamente, volviendo a mi postura cómoda y relajada en mi asiento.- Andrew Benjamin Blake, o como tu me decías, "Drewie" -recalqué aquella palabra que me ponía de los nervios pero que sabía que sería la clave para que Alec me reconociese.-

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Re: Despacho del Ministro de Mágia.

Mensaje  Alec W. Henley el Lun Abr 04, 2011 6:30 pm

Alcé una ceja mientras oía su respuesta, y miraba con desagrado su sonrisa. ¿Quién cojones era ese que se atrevía a mirarme así? bufé, cuando oí su nombre, sin caer en la cuenta. Anda que si tenía que acordarme de todos mis compañeros o conocidos de la adolescencia....
Pero mi expresión se transformó en una sonrisa de mofa tras sus últimas palabras, y no pude aguantar una carcajada despectiva.
-Pecoso Drewie, veo que ahora eres más alto.- comenté, riéndome aún. Me acordaba de ese tipo, sí señor. Lo habíamos pasado bien hacía algunos años. Bueno... yo lo había pasado bien, a su costa. Me pasé una mano por el cuello, relajándome por momentos, sin desvanecer mi sonrisa.
-¿Qué haces aquí, Blake? ¿Qué querías de mi padre?- pregunté, con una pequeña cantidad de curiosidad. Después fruncí el ceño lentamente, aún con aires divertidos.- No te lo tomes a mal, ¿eh? Me alegra ver que sigues vivo, y esas cosas. No pensé que fueras a durar hasta los diecisiete.- respondí, con una sonrisa encantadora, a su sonrisa ladeada. -¿Encontraste por fin una techo, o sigues dando tumbos por Londres, Drewie?- pregunté, ufanamente, recordando la falta de padres del chico.

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Re: Despacho del Ministro de Mágia.

Mensaje  Tyrion L. Dingwall el Lun Abr 04, 2011 6:46 pm

Esperé alguna reacción por su parte, si no recordaba mal Alec era de los que tenían buena memoria aunque fingiese no acordarse de cosas.
Comenzó a reir, dando muestra a que se acordaba de quién era Andrew Blake, y yo forcé una sonrisa ciertamente falsa cuando escuché su "Pecoso Drewie" y su comentario siguiente.
- Y yo veo que sigues siendo tan... -"imbécil"- ...agradable como siempre con tus viejos conocidos. -Recordaba a fuego las vejaciones de Henley para conmigo. Se aprovechaba cuanto quería, me denominaba de aquella manera tan inmadura y sobre todo, se la llevó a ella. Tuve que apretar los puños bajo la mesa unos instantes para pasados un par de segundos, destensarme de nuevo mientras permanecía con aquella leve y forzada sonrisa en mis labios. Al oír su pregunta, chasqueé la lengua mientras me recostaba en mi sillón, mirando unos segundos hacia la puerta lateral del despacho, por donde había salido antes su padre.
- Simples negocios, me ha conseguido un empleo en el que estaba interesado, al parecer no se acordaba que tu y yo habíamos sido "tan amigos"... -comenté dando a entender que esta vez había sido yo el que se había aprovechado a su costa- nada serio, solo fotógrafo de D&M... ya sabes, modelos impresionantes por aquí y por allá ligeras de ropa... -le guiñé el ojo como si lo dijera de manera cómplice- y bueno, no me puedo quejar, seré el fotógrafo personal de "la chica de moda"... una tal Scamarcio, supongo que te sonará, siempre te has codeado con la élite... -comenté con cierta mordacidad oculta en despiste perfectamente representado. Pasé por alto su comentario sobre mi vida con una nueva sonrisa forzada- de hecho, me va bastante bien en mi apartamente de "La City" -dije sin más mirándole- ¿y tu? supongo que serás algo importante...

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Re: Despacho del Ministro de Mágia.

Mensaje  Alec W. Henley el Mar Abr 05, 2011 11:52 pm

Aquella situación parecía volverse tan divertida como solían ser antaño todos mis encuentros con Blake.
Percibí la forzosa falsedad de su sonrisa, ligeramente incómoda, y aquello solo me hizo sonreír a mi más ancha y sinceramente. Hice una mueca de conformismo ante su comentario en el que me llamaba agradable. Su actitud cortés, aunque solo fuese por obligación, se me antojaba gratificante, pues me imaginaba como por dentro se moría de ganas de soltarme una de sus pullitas. Pero ambos sabíamos, que en aquel campo saldría ganando yo.
Asentí con la cabeza cuando me comentó lo de mi padre. - Así que vienes a mendigar trabajo aprovechando que alguna vez, hace muchos años, pasaste un par de minutos ante mi vista...- Asentí con la cabeza, transformando mi sonrisa en una mucho más maliciosa. -No me sorprende, típico de ti.- seguí, encogiéndome de hombros de manera ufana, sintiendo como mi ego seguía subiendo hasta las nubes. Pero bajó de pronto y se estalló contra el suelo en cuanto el nombre de Cleo salió de su boca.
Me quedé mirándolo fíjamente, cuidándome de no borrar mi expresión victoriosa, pues eso le daría pie para crecerse y atacar. - Sí, sí que está buena. Te lo digo yo, que he tenido la suerte de tenerla babeando a mis pies durante mucho tiempo.- comenté, sintiendo en mis labios el sabor agridulce de aquellas palabras. -Dicen que es fácil, pero no te lo creas. No te vengas abajo si no muestra interés hacia ti. Ella no suele codearse con... ya sabes, gente de tu clase.- Clavé en él mis ojos de nuevo, volviendo a mi actitud segura. Punto para mí, claro. Pero aún no había terminado. - Pero bueno, a ti lo mismo te dará, ¿no? -inquirí, poniendo voz encantadora.- No creo que a tu novia le hiciese mucha gracia que aprovechases las oportunidades que la gente pudiente, como mi padre, te da para ligar a sus espaldas. Aún la recuerdo.- me incliné sobre la mesa para mirarlo más de cerca.- ¿Sigue besando tan bien? -Pregunté, con un brillo pérfido en los ojos, recordándole que, aquella vez que se me antojó tenerla, se la quité sin esfuerzo.
-Ah, ¿ahora tienes casa?- pregunté, fingiendo interés.- Espero que tenga techo y paredes que no se caigan a cachos. Ya sabes que si necesitas algo, solo tienes que pedirlo. A estas alturas, no creo que te importe arrastrarte un poquito más...- comenté, encogíendome de hombros con mi sonrisa torcida característica.
-No necesito ser más de lo que siempre he sido para ser importante, Blake.- recordé- Pero ahora doy clases en Hogwarts. Ya sabes, altísimas calificaciones como para no darles uso.- respondí, refiriéndome a mis ECTASIS.

Y con aquello, y una sensación de plenitud y grandeza del que no gana una batalla, si no la guerra, me recosté en el sillón ministerial, esperando el insignificante intento de defenderse y hacerme daño de aquel que siempre había sido, y siempre sería, un cero a la izquierda en mi vida.

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Re: Despacho del Ministro de Mágia.

Mensaje  Tyrion L. Dingwall el Miér Abr 06, 2011 6:36 pm

Me mantenía tranquilo, recostado en mi asiento. Sabía a lo que venía, sabía lo que iba a encontrarme en cuanto llegase el momento y era por ello que había preparado mis planes cuidando hasta el más mínimo detalle. Alec William Henley se las daba de duro, pero lo cierto era que solo era un niño de papá más, que tanta magnificiencia no tenía bases, que de no apellidarse Henley no iría a ningún lado. Y sobre todo sabía, que el fundamento principal que Alec William Henley tenía para hacer titubear a su oponente era la humillación, la humillación y la provocación, algo para lo que sin duda yo me había preparado bien para no dejar bajas mis defensas a la primera de cambio. Esperé por tanto su primer asalto que pasó sin penas ni glorias por mi actitud sosegada.

- Tu lo llamas mendigar, yo lo llamo aprovechar el que un niño rico se fijase en mi un par de minutos hace años... -sonreí de lado, tranquilo y con tono ameno e indiferente mientras hacía una mueca con mis labios. Le observé atentamente mientras me distraía con un pequeño trozo de pergamino que un rato antes había cogido de la mesa ministral, seguramente resto de algun informe o algo así, dándole forma a una altura que Alec desde su posición no podía ver mis manos. Tuve que aguantarme el no sonreír aún más cuando percibí como su expresión había estado apunto de flaquear, pero demostró seguridad y aquello solo quedó en un ápice muy bien disimulado. Comentó socarronamente todo aquello y yo simplemente alcé una ceja con excepticismo.- ¿Que has tenido la suerte? ¿Alec Henley siendo el que ha tenido la suerte, en vez de ser la chica la afortunada? Si que debiste estar pillado... debió ser duro que se aburriera de ti, aunque se vé que tienes razón y al parecer tampoco suele codearse con.. ya sabes, gente de tu clase -sonreí triunfante y satisfecho con aquella frase, aunque aún tenía algo más que añadir a su comentario- pues... de hecho, tengo una cita con ella en... una hora -dije tras hechar una visual desinteresada a mi reloj de muñeca. Y en parte no era mentira, solo que la "cita" más bien era una simple reunión de trabajo para informar de mi nuevo puesto, pero por supuesto esa era una aclaración que Alec no conocería. Tuve que contenerme y bastante cuando mencionó a Helen. Sabía que contracaría e hiría a donde sabía que dolía a pesar que no tuviera ni idea de lo que provocó. Relajé mi mandíbula unos pocos segundos despues y sonreí, levemente mirándole- ¿novia? vives en el pasado Henley, no tengo ningún compromiso... salvo la cita que te acabo de decir, claro ¿y dices que no es fácil no? Bueno espero que no le decepcione entonces mi reserva en el Buckingham Palace Restaurant... -comenté desinteresadamente mientras miraba hacia la obra de papiroflexia que estaba casi completa entre mis dedos, pasando descaradamente del intento de provocación que intentó para con mi casa. De sobra sabía que "La City" era la zona lujosa londinense por lo que su provocación se me antojó absurda e innecesaria. Quizás comenzaban a faltarle argumentos... eso o sus recursos ingeniosos nunca habían sido tanto como yo esperaba. No pude evitar carcajearme al oír lo último.- ¿Profesor? Pensaba que habrías aspirado a algo mejor, Henley...

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Re: Despacho del Ministro de Mágia.

Mensaje  Alec W. Henley el Vie Abr 08, 2011 6:44 pm

Y por muy a gusto que me hubiese quedado, esperaba una respuesta. Y sabía que la obtendría. Una seguramente mediocre y poco trabajada, pero una respuesta al fin y al cabo. O al menos, el nuevo Blake parecía la clase de personas que me la darían.
Y a mi eso me divertía, pues me estaba empezando a cansar de no tener a nadie en el mundo que se atreviese a dar la cara ante mi, aunque fuese a acabar tirado por tierra, como mi viejo amigo.

Sonreí gustoso cuando comenzó ha hablar, analizando sus palabras.
-Lo que yo decía, mendigar.- Me encogí de hombros, restándole importancia. Pues aquella era la palabra más adecuada.- Pero no importa, ¿eh? Si necesitas valerte de favores para obtener un trabajo, no soy quién para juzgarte. Pero deberías empezar a trabajarte un poco las cosas por ti mismo, no siempre va ha haber gente más poderosa dispuesta a sacarte las castañas del fuego.-Y sonreí con una amabilidad tan falsa, que estuve seguro de que hasta le dolería.
Saqué mi varita del bolsillo y apunté con ella a la mesa, haciendo aparecer en el acto un vaso de margarita, muy frío. -No me gustaría que llegases... en estado inapropiado a tu primer día de trabajo.- Expuse, mientras me llevaba el vaso único a los labios y daba un pequeño sorbo.

Y él siguió hablando de Cleo. Joder, ¿No tenía otro tema de conversación? Esperé pacientemente a que dijera todo lo que tenía que decir sin cambiar mi expresión de indiferencia y serenidad. Solo sonreí un poco cuando terminó su discursito, tentativa de superarme.
-Seamos realistas, Blake. Por increíblemente maravilloso que sea, es una suerte para mí y para todos tener a semejante rubia en cama propia.- Comenté, aportando a la conversación un poco de humildad por mi parte. ¿Humildad? Bueno.. tratándose de mi...-Aburrirse no es la palabra adecuada, pero para una chica como ella... mucho tuve que gustarle para tenerla tanto tiempo.-No quería seguir con ese tema. Me daba igual quedar por encima o por debajo, pero no consentiría oir más nada sobre Cleo y yo. Asentí a la segunda parte de su comentario, sonriendo levemente. -Suerte, te aseguro que es exigente.- comenté en un murmullo, casi como un pensamiento para mí mismo. Ahora... joder, era increíble como la echaba de menos.

Escuché la referencia al restaurante favorito de Cleo, y lo miré por encima del vaso del que volvía a beber. -Me parece un poco grosero por tu parte que vayais a comer, y sea ella la que pague, Drewie.- dije, en tono reprobatorio mientras chasqueaba la lengua.- Porque a no ser que hayas robado un banco... Ni tu familia ni tu trabajucho como fotógrafo pueden darte el dinero que necesitas para pagar ahí.-Y con un último trago terminé mi copa, y la hice desaparecer de nuevo.

Solté una carcajada levemente grosera tras su comentario sobre mi profesión.
-Claro, no todos tenemos las cualidades necesarias para hacer fotos, Andrew Blake.- terminé, guiñándole un ojo.

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Re: Despacho del Ministro de Mágia.

Mensaje  Tyrion L. Dingwall el Vie Abr 08, 2011 8:46 pm

Para que negarlo, aquella conversación cada vez se me antojaba más interesante. No sabía si por los años o por la sorpresa de verme, aquel Alec no era tan "Alec" como yo recordaba que era... eso o mi preparación bien cuidada había sido más que perfecta y me permití el lujo de ir desarmándole poco a poco. Fuera como fuera, aquello solo hacía que me sintiese más cómodo y rozase la gloria con la punta de los dedos, al menos para aquel "primer asalto". Su respuesta no se hizo esperar... Alec, Alec, tan orgulloso como siempre. Nunca verías al joven Henley agazaparse ni morderse la lengua ante nada, él siempre quería quedar por encima ¿Aprendería algún día a no ser tan impulsivo? ¿a asumir la derrota sin más? Lo dudaba, pero no me importaba demasiado, yo ya tenía mi estrategia preparada y sabía a que atenerme en cada encuentro con él, esto solo era el principio. Me mantuve tranquilo en mi asiento, mirándole con una semi sonrisa imborrable. La conversación estaba siendo llevada a mi terreno, a ese que sabía que podía hacerle daño de momento casi sin notarse. Al oír su comentario, fruncí los labios asintiendo de pronto, como si de verdad le diera la razón, aunque para nada fuese así.

- Si, coincido contigo en eso... -comencé, jugando bien mis cartas para aquella insignificante partida mientras me inclinaba hacia delante, apoyando mi brazo en la mesa- ...y agradezco el consejo de un profesional del sector -proseguí, fingiendo casi verdaderamente que comprendía la situación y me apenaba- tu mejor que nadie debes estar concienciado de eso y supongo que llevarás tiempo ya trabajándote las cosas, ya sabes, no siempre vas a tener a tu padre para mover hilos por tí.. -le guiñé el ojo al final, satisfecho con mi respuesta, pero con un tono como si aquello no fuese una provocación sino una simple concordancia. Volví a recostarme en mi asiento, viendo como la mala educación añadía un punto más en contra para con mi oponente, observando como bebía de aquel vaso bajo mi atenta mirada. No quería tomar nada incluso aunque me lo hubiera ofrecido.

Escuché todo lo que me decía de la chica que era clave para mi venganza. Cuanto más hablase, más podría analizar sus reaciones, sus gestos y en definitiva podría perfeccionar mejor mi plan.- y dime, ¿sabe que hablas así de ella? ¿como si solo fuera un simple objeto? -cuestioné muy tranquilo, mirándole directamente.- quiero decir, según lo que todos comentan es una chica con caracter y no creo que le haga gracia eso que sugieres si llega a enterarse... no sé, podrías tener problemas y sería una pena teniendo en cuenta que sería una mancha desagradable en, al parecer, el buen recuerdo afortunado que le tienes... -comenté sin más, con un tono demasiado tranquilo, tanto que la mordacidad asomaba en cada palabra como un arma de doble filo. Al oír lo de la suerte sonreí- gracias, aunque he de admitir que no la necesito... tiene una bonita caligrafía ¿sabes? -comenté haciendome el despistado, dando a entender que era ella la que había venido a mi en vez de al contrario pero... ¿acaso iba él a enterarse? No, por supuesto que no, podría manipular las situaciones de tal manera que él jamás iría a preguntarle a ella lo que hacía o dejaba de hacer. Y el por que era sencillo, orgullo.

Escuché sus burlas hacia lo del pago y reí, jovialmente mirándole.- gran sentido del humor, Henley... se nota tu ignorancia así que como buen "amigo" que soy y dado que por lo que llevamos de conversación, estoy conquistando a la chica por la que has babeado al parecer mucho tiempo, te ofrezco algo que a ella seguro que le encantará dado que os conoceis tan bien... -comenté inclinandome de nuevo hacia la mesa- no se tú pero creo que una sesión de fotos del conocido hijo del Ministro de Magia con la chica de moda sería una mina de oro para la próxima campaña ¿no lo ves tu así? De paso podrías ver de primera mano que subestimas mi trabajo y que, para bien o para mal, ahora ya no estoy un nivel inferior a ti... -comenté sonriendo de lado y levantándome mientras le miraba con soberbia y triunfo- así, todos jugamos con las mismas cartas y... quien sabe, quizás hasta soy yo el que tiene el as en la manga esta vez... -comenté, guiñandole el ojo mientras dejaba la obra de papiroflexia en la mesa, a su vista- un placer volver a verte, pero Cleopatra Scamarcio me espera y, no te ofendas, pero no pienso hacerla esperar... -concluí con una sonrisa encantadora, tanto que sacaría a cualquiera de quicio por su deje de prepotencia. Sin más, caminé hacia la puerta abandonando el despacho. Aaah, se me olvidaba decirlo... punto para mi, claro.-

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Re: Despacho del Ministro de Mágia.

Mensaje  Alec W. Henley el Sáb Abr 09, 2011 1:28 am

Me estaba comenzando a aburrir de aquella situación.
Sí, bueno, de primeras había sido interesante tener a alguien con agallas que se atreviese a contestarme, pero me estaba cansando ya de su rivalidad infantil, y de sus contestaciones ridículas, con intención de cobrarse una revancha por lo que pasó hace años.
Lo miré con gesto cansino. ¿Es que no se daba cuenta de que si había podido con él una vez, las cosas ahora no serían muy diferentes?

Escuché su comentario con cara de interés, completamente fingido. Aquel comentario me importaba tanto como los anteriores, poco o nada. Pero cuando terminó, no pude evitar mirarlo un segundo con los ojos como platos, y me eché a reir ahí mismo, a carcajadas vivas y joviales, mientras la malicia iba hilando frases en mi mente.
Me sequé una lágrima imaginaria mientras me inclinaba en el sillón, acomodándome.
-Perdona, perdona.- Comenté, entre carcajadas, mientras intentaba apagar mi risa.- Es que, ¿Te suena eso de "De tal palo, tal astilla"? - pregunté, terminando de recomponerme. -Bueno, digamos que mi palo terminó siendo Ministro de Magia, ¿sabes? Así que algún día, seré yo quien mueva todos -recalqué esa palabra- los hilos.- expliqué, de forma elocuente.- Sin embargo, tú seguirás los pasos de tu padre.... Y eso...- alcé las cejas, mientras silbaba, con gesto de preocupación.- Eso debería preocuparte... -terminé añadiendo, mientras entrelazaba las manos. Yo directo al ministerio, como mi padre. Él directo al cementerio, como el suyo. Y esperaba, y deseaba en ese momento con todas mis fuerzas, ser yo el que lo llevase de la mano.

Y el muy imbécil seguía hablando de Cleo. Apreté los puños, escondidos bajo la mesa, mientras me concentraba por mantener mi rostro inexpresivo. Afortunadamente, no me costó demasiado trabajo. -Puedes decírselo.- Contesté, simple, a su comentario totalmente carente de coherencia. ¿Qué iba ha hacer Cleo, venir a pegarme? - Aquello te recordará a los viejos tiempos, cuando corrías a contarle a todo el mundo que te habíamos dejado venir con nosotros. -Más exactamente, que yo le había dejado venir conmigo y mis amigos.- Igual aún te funcione, y te haga sentir importante de nuevo.- Sonreí con una amabilidad falsa tan creíble, que quién nos viese de fuera pensaría que se lo decía con buena intención, incluso.
Asentí a lo de su letra. Curvada y firme, así era la letra de Cleo.
-Claro que lo sé, Blake. Te sigues olvidando de que pasó por mis manos, antes que por las de cualquier otro.- Recordé, con una sonrisa burlo, haciendo quedar más que claro que allí siempre sería yo el que estaría por encima.

Y de nuevo el payaso de Drew haciéndome reír. Solté un par de carcajadas, mientras le miraba con interés verdadero.
-Joder, Drewie, pensé que a estar alturas tendrías más experiencia en el tema de ligar, pero ya veo que sigues tan verde como siempre.- Sacudí la cabeza, esta vez incrédulo de verdad, y con diversión.- Una invitación a comer no es una petición de matrimonio, así que no te emociones, y procura que Scamarcio salga contenta de la "cita".- dibujé en el aire las comillas con los dedos- Pues de lo contrario, será el fin de tu carrera tan estelar.- Me tragué la risa esta vez, mientras alzaba una ceja, prácticamente flipando.- Claro que estás en mi nivel, Drew. Tenemos la misma familia, la misma posición económica, el mismo círculo social...- comenté con ironía, riéndome de él en su cara.- Veo que sigues siendo un chaval con sueños...- suspiré, aguantándome aún la risa.

Hice caso omiso al resto de sus comentarios. ¿Quería fotos mias y de Cleo? Solo tenía que abrir un álbum cualquiera que encontrase por mi casa, o por la suya.
Observé como se levantaba, y como seguía vacilando de su cita con Cleo. Pobre iluso si pensaba que eso significaría algo para la Rubia. Desde luego, que como se flipaban algunos....
Dejó el monigote aquel sobre la mesa y se encaminó hacia la puerta.
-Encantado de volver a verte, Blake, vuelve cuando quieras.- comenté con cinismo, mientras desaparecía de mi vista.

Miré el pájaro de papel y lo apunté con mi varita.
-incendio.- murmuré, recreándome en las llamas que nacieron de él, hasta que quedo reducido a un puñado de cenizas. Con una sonrisa ladeada, me desaparecí.

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